Como sabrán, una de nuestras ciudades favoritas es Nueva York. Su ambiente cosmopolita, la libertad de expresión de sus habitantes, el diseño, la gastronomía e infinita arquitectura a través de su historia; perdernos por sus barrios encantados además de su frenética actividad 24/7 es, entre muchas otras características lo que nos llena de vida, energía e inspiración cada vez que tenemos la oportunidad de ir. Hoy queremos compartir con ustedes cómo fue un día en la capital del mundo. Era otoño y el paisaje no podría ser más hermoso; parecía de cuentos. Era un sueño visitarlo en ésta época.
Vivir en un clima "tropical", sin estaciones y en la ciudad de la eterna primavera, no tiene precio. Cada temporada cuando empezamos a ver que en otras partes del mundo el paisaje cambia y la temperatura baja, nuestra fashionista interna sueña con vestirse de abrigos, sweaters, telas más pesadas, reservadas exclusivamente para el otoño o el invierno, texturas que abrigan, botas de caña alta y gorritos de nieve; pero miramos a la ventana y nos damos cuenta de que la primavera siempre será nuestra estación y por otro lado, tiene las mil y un ventajas.
Las vacaciones y los días de sol, mar y playa quedaron atrás. Dicen por ahí que cuando se vive al 100% y con toda la intensidad del momento, el tiempo se pasa volando y ese fue nuestro caso en las pasadas vacaciones.
Hace unos días tuvimos la oportunidad de hacer parte de una experiencia encantadora: disfrutar de un par de días en Ciudad de Panamá junto a CHANEL y un grupo de mujeres increíbles entre ellas, nuestra mamá. ¡Mejor imposible!